La vida con la gripe A

Descripción
Desde hace cinco meses que la gripe porcina (también referida como gripe A o gripe H1N1) está en boca de todos. Entre marzo y abril de este año, esta enfermedad surgió en México, país que con gran celeridad paralizó las actividades laborales, educativas y sociales para evitar el contacto entre las personas y, así, el contagio masivo.

A pesar de esta medida y de que varios países llegaron incluso a cerrar sus fronteras por algunos días o a limitar la recepción de pasajeros de naciones con infectados, la enfermedad se expandió rápidamente a otras zonas. Hoy en día, el virus está presente en 170 países y por eso recibió ya hace varias semanas la categoría de pandemia.

El trastorno global que ocasiona esta gripe se ve acentuado por su carácter inédito. Cada vez se sabe más, pero solo a medida que la gente se enferma (y, en algunos casos, muere) se van conociendo mejor todos los modos de transmisión y la gravedad real del virus.

Todo esto ha afectado también a la economía, con suerte despareja: se suspenden movilizaciones a corta distancia, el consumo en general y todo tipo de viajes (lo que perjudica todas las empresas que viven de la sociabilidad) y, por otro lado, aumenta sideralmente la venta de artículos específicos como barbijos y alcohol.

El futuro a mediano plazo se ha vuelto imprevisible. Acechan los fantasmas de las películas de ciencia ficción que explotan la fantasía de las epidemias, como 12 monos o Soy leyenda, y no sabemos a ciencia cierta dónde estamos parados: hay quienes dan por sentado que está todo bajo control y hay quienes están seguros de que lo peor está por venir. Uno no sabe si corre riesgo por saludar a alguien con un beso o un apretón de manos, o directamente al salir de su casa.

Además, hay cierto recelo respecto de la información que difunden los medios. En la Argentina, se desconfía de las cifras oficiales de contagiados y de muertos. Y esto ha traído aparejados cuestionamientos políticos: se sospecha que la dimensión real de la enfermedad fue ocultada hasta tanto pasaran las elecciones legislativas, para evitar así tanto que bajara la concurrencia a las urnas como que aumentara la crítica hacia el oficialismo. Ha renunciado -incluso- la Ministra de Salud. En cuanto al mundo social, todo se pospone: congresos, eventos, encuentros sociales, partidos de fútbol, conciertos. Se han cerrado también escuelas y universidades, teatros y cines.

¿Se trata de paranoia colectiva o de justa precaución en todas estas medidas? ¿Cómo están viviendo el fenómeno de la gripe A en sus respectivas zonas? ¿Cómo está la situación en México, después de las medidas adoptadas? ¿Cómo lo están llevando los otros países? ¿Están satisfechos con las medidas adoptadas en su región? ¿Cómo creen que seguirá esto?

Editorial LibrosEnRed.com

Día del Padre - La figura del padre en la literatura


Descripción

Junio es el mes elegido por muchos países para festejar el Día del Padre. La mayoría -como la Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador, México y Paraguay- lo fija el tercer domingo de junio; en otros, como en Chile o Austria, la fecha cae el segundo domingo. El resto de los países lo distribuye a lo largo del año.

La literatura no ha sido ajena al reconocimiento de la figura paterna. Desde los inicios de la cultura occidental, en una obra fundante de la forma en que se piensan las relaciones entre padres e hijos como es Edipo rey (de la que surge el famoso "complejo de Edipo" y la idea de que en todo niño existe una atracción sexual inconsciente por la madre y un sentimiento de odio -también inconsciente- hacia el padre), hasta el poema gauchesco más famoso del siglo XIX, el Martín Fierro -que asegura en un par de versos citados en múltiples pósters y señaladores que "Un padre que da consejos / más que padre es un amigo"-, la literatura ha ido cristalizando caracterizaciones de la imagen del padre tal como el imaginario colectivo se las fue dictando.

Los abordajes al vínculo suelen partir de emociones fuertes. En el extremo negativo, se encuentra paradigmáticamente la Carta al padre, de Kafka. En ese texto -que, como explicamos en la descripción de la obra, no puede considerarse autobiográfico con todas las letras- aparecen el reproche, las acusaciones, la venganza verbal ahora que el escritor se encuentra en condiciones de tomar él mismo la palabra:

"Me preguntaste una vez por qué afirmaba yo que te tengo miedo. Como de costumbre, no supe qué contestar, en parte, justamente por el miedo que te tengo, y en parte porque en los fundamentos de ese miedo entran demasiados detalles como para que pueda mantenerlos reunidos en el curso de una conversación." (...)

"Si comenzaba a hacer algo que no fuera de tu gusto y tú me amenazabas con el fracaso, el respeto por tu opinión era tan grande en mí, que el fracaso, aunque fuese mucho más tarde, era irremediable. Perdí la confianza en mis actos. Yo era inconstante, indeciso. A medida que fui creciendo aumentó el material que podías señalar como testimonio de mi inutilidad; poco a poco, en ciertos aspectos, comenzaste a tener razón."

Pero también hay quienes evocan la figura del padre del modo opuesto: con gran apego y agradecimiento, valorando lo que el autor comprueba como herencia en su propia vida, en sus propias elecciones y en sus propios gestos. Así, Borges, en el texto "Posesión del ayer" decía:

"Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío. Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. Cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen, con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos".

Por su parte, en El viaje sedentario, el escritor mexicano Gonzalo Celorio repasa los últimos años de su padre y encuentra en ellos muchas razones para explicarse quién es él mismo hoy en día. La historia del padre también aparece como un refuerzo de su identidad:

"Cuando ya no tenía otra ocupación que la de inventar, papá se procuró una retahíla de comodidades que le consentían quedarse sentado en su escritorio. No existía entonces la pastilla disolvente que puede llevarse a cualquier parte si usted padece agruras. Papá inventó un salero en forma de pluma que, al ser girada, dejaba al descubierto unas perforaciones por donde se vaciaba, sobre un simple vaso de agua, su contenido efervescente, útil para usted que va de aquí para allá y ni manera de andar cargando con el frascote de Picto. Pero papá jamás salía de casa y su invención no tenía otro objeto que la permanencia en su escritorio cuando lo asaltaban las agruras.

Tanto cuento para decir solamente que soy hijo de papá; que amo los enseres del escritorio -los papeles y los lápices y sobre todo las gomas de borrar- tanto o más que la escritura; que acaso, sin saberlo, escribo lo que ya escribieron otros; en fin, que estar sentado en mi escritorio (aval de mi acidia y mi jubilación, tan prematura como mi nostalgia) justifica mi vida. Escribir es una manera de quedarse en casa: tener la sal de uvas a la mano para aliviar la acidez sin necesidad de levantarse."

Finalmente, el crítico literario Alberto Giordano, en Una posibilidad de vida. Escrituras íntimas, recuerda (mientras piensa capítulo tras capítulo la forma en que los autores construyen sus autobiografías):

"Una tarde muy triste, para consolarme, y también para disculparme por haber tenido que dejarlo solo en la clínica en la que estaba internado, traté de recordar y escribir la imagen de papá que me parecía más feliz, la que mi memoria podía ofrecer como prueba de qué, al fin de cuentas, nos quisimos y compartimos, del modo equívoco en que pueden compartir algo de sus vidas un padre y un hijo, momentos dichosos. En una de las mesas del bar del aeropuerto de Córdoba, mientras esperaba el avión que me devolvería a Rosario, sobre unas servilletas que después guardé dentro de un libro y al final perdí, escribí que si alguien me preguntaba en ese momento cuál era la imagen de papá que más me gustaba recordar mi respuesta inmediata habría sido: la imagen de papá esperándome en la plataforma de llegada de una estación de ómnibus, o mejor, la imagen de papá en el momento en que me reconoce entre los pasajeros que descienden. Puede ser en Buenos Aires o en Córdoba, en Tucumán, incluso en Rufino, el ómnibus ya se detuvo y desde la fila de los ansiosos que apuramos la llegada descubro a papá entre los que esperan. Todavía no me ve y está alerta, en una anticipación de todo el cuerpo que se prepara para la alegría de los besos y los abrazos. Ahora sí, me descubre, y viene a mi encuentro. Se mueve con una mezcla de dureza y plasticidad que, sin proponérselo, resulta elegante, como si en el presente del cariño algo del pudor y la timidez originarios se ablandara con la visión de la llegada del hijo. Sonríe, con entusiasmo, con generosidad, y la cara, que ya era encantadora en la espera, ahora resplandece. Aquí no hay dudas, la fuerza de esta imagen suspende la cantinela familiar de los olvidos y los resentimientos. Acabo de llegar y, sin decir nada y sin saberlo, papá me da lo mejor que un padre le puede dar a un hijo: la certidumbre de que es bienvenido."

Todas estas nos parecieron logradas evocaciones de una figura seguramente central para la vida de cada uno de nosotros. ¿Conocen ustedes otros textos que toquen el tema de forma interesante?


Editorial LibrosEnRed.com

El cortejo fúnebre


Descripción
La montaña del Cantoral fue famosa en un tiempo por la gran cantidad de venados, guatusas, armadillos y otros animales que eran perseguidos por los cazadores. Esta montaña está ubicada en el departamento de Francisco Morazán y pertenece a la jurisdicción de cedros.

Unos campesinos de la comunidad de Pueblo Nuevo subían a la montaña en busca de palomas azulonas que abundaban en el mes de enero; dichas aves tienen preferencia por una fruta roja que crece en arbustos a los que la gente del campo denomina frutico.

Guido y Osmán salieron una mañana decididos a conseguir animales silvestres como conejos, ardillas, cusucos, palomas azulonas y garrobos. Prepararon unas burras con frijoles parados, huevo en torta, queso y tortillas frescas, sin faltar un cumbo lleno de agua. Alistaron las huleras, nombre que le dan en esa zona del país a las hondas de hule, escogieron pedernales en el río como la munición más efectiva para conseguir las presas deseadas.

-Vos tenés buena puntería Osmán, por lo menos te podés echar unas cuantas azulonas.
- Tengo “vigiado” un conejo en la planada, antes de subir a la montañuela.
- Hoy si nos va a ir bien, ya vas a ver.
Al llegar a la planada se sorprendieron porque en los arbustos de frutico no había ni una sola azulona, a pesar de haber visto volar bandadas. Cuando se aproximaban buscaron las palomas en los árboles cercanos y en los matorrales sin resultados positivos.

-Qué extraño -dijo Guido- los fruticos están llenos de pelotillas rojas y las palomas no están aquí. Siguieron caminando hasta encontrar el camino que los conduciría a la cima de la montañuela y olvidaron la ausencia de las azulonas. Entre bromas y chistes comenzaron la ardua tarea de subir mirando hacia todos lados y con las hondas listas para disparar.

Habían subido durante media hora y apenas llegaban a la mitad de la montañuela, Osmán hizo una observación.
-¿Te has fijado Guido que no hemos escuchado ningún pájaro?

- Es verdad, aquí abundan las chorchas y los zorzales y no he visto ni oído el canto de esos animales.
-Pero ni piquetes se han cruzado en el camino, mmm, esto está muy extraño.
-¿No será que nos caerá una tormenta? Dice mi abuela que cuando los pájaros callan y se esconden es porque presienten que va a llover.
-Así es Guido, mi abuela dice que los animales presienten cuando algo malo puede suceder.
-Sí, pero acordate que a veces aunque no llueva los pájaros se esconden o abandonan sus nidos.

Siguieron subiendo por el camino sin quitar la vista de los árboles cercanos en busca de una ardilla u otro animal escondido entre las ramas. De repente escucharon murmullos y vieron que se acercaban unos hombres, cuatro de ellos cargaban un ataúd. Los muchachos se hicieron a un lado para dar paso a aquel inusual cortejo fúnebre, los hombres que caminaban adelante no los voltearon a ver, sin embargo, los que cargaban al muerto caminaban despacio, con pasos cortos. Los muchachos regresaron al camino. -¿Quién será el muerto? ¿Conociste a alguno de esos hombres?, preguntó Osmán.

Guido dijo: Jamás en mi vida los había visto, pero... pero en la montañuela no hay casas.

Pronto olvidaron el cortejo fúnebre y llegaron a la cima de la montañuela; cuando caminaban llevando listas sus hondas, detrás de unos arbustos saltó un conejo. Siendo expertos en la cacería supieron rodearlo y de un certero hondonazo Guido dio cuenta del animalito.
-Yo sabía que lo matarías Osmán - dijo Guido- Dejemos el conejo amarrado en este roble y sigamos buscando, mirá allá volaron unas palomas. Vamos.

Al mediodía se sentaron sobre unas rocas y sacaron las burras para almorzar, habían matado un conejo y cuatro azulonas, ambos tenían buena puntería con la honda y se sentían satisfechos de haber subido a la montañuela. Después de almorzar se tiraron sobre la grama, se sentían cansados y en poco tiempo se durmieron. Aquella que pensaron sería una corta siesta fue más allá, despertaron aproximadamente a las cinco de la tarde, quedaron sorprendidos.

-Qué barbaridad, ya está cayendo la tarde, fue fondeada la que nos pegamos, ja, ja, ja, ja. Mejor recojamos los animales y comenzamos a bajar, nos va a agarrar la noche.
Comenzaron a bajar por aquel camino estrecho, era más fácil subir que bajar debido a las irregularidades del terreno; a medida que avanzaban iba oscureciendo.

Guido comentó: Púchica Osmán, apenas vamos por la mitad del camino y se está haciendo de noche.
Cuando bajaban escucharon ruido de pasos, poco a poco se aproximaba a ellos un grupo de personas, había poca claridad cuando vieron a los hombres que encontraron por la mañana. Instintivamente se hicieron a un lado.

Los hombres iban subiendo en silencio y no se molestaron en mirarlos. Se llenaron de pánico cuando vieron que atrás de aquel grupo cuatro hombres cargaban el ataúd, uno de ellos tropezó y el féretro cayó al suelo, rodando por el camino. Vieron claramente cómo el muerto se salía, pero lo insólito es que el muerto se levantó, su rostro estaba lleno de gusanos, luego agarró el ataúd, lo acomodó en el suelo y se volvió a meter. Los cuatro hombres de nuevo cargaron el féretro y siguieron subiendo por el camino.

Los muchachos ni cuenta se dieron de a qué horas llegaron al pueblo, ambos fueron trasladados al hospital siquiátrico de Tegucigalpa, donde permanecieron durante un mes. Guido, que es el único sobreviviente de esta macabra historia, fue quien nos contó lo sucedido.

Tomado de: LaPrensaHN.com

Sucedió en Cortés


Descripción
Las olas del mar estaban agitadas aquella tarde en las playas de la Coca Cola. El viento azotaba con fuerza en las casas ubicadas a escasos metros del mar, la oscuridad comenzó a reinar y en pocos minutos Puerto Cortés sentía los efectos de una tormenta.

Rosa María llegó empapada a la casa de su abuelo y colocó el paraguas en el baño para que chorreara el agua y se secara. La luz eléctrica parpadeaba amenazando con apagarse.

Los truenos estremecieron a los habitantes del puerto, iluminando con su potencia todas las casas.

-Abuelo -dijo la joven-, ¿está ahí, abuelo?

La puerta de la cocina rechinaba con el viento, el techo parecía desprenderse con las fuerzas de la naturaleza- -Abuelo, ¿estás ahí? Nadie respondió.

Por efecto del viento la luz eléctrica falló en Puerto Cortés, la ciudad quedó a oscuras, el ulular del viento causaba una impresión aterradora.

-¿Estás ahí, abuelo? -insistió la joven. Responde, de nuevo, el silencio.

Buscando a tientas encontró fósforos y un paquete de candelas, encendió varias y buscó a su abuelo sin encontrarlo. Pasaron las horas y el cansancio venció a Rosa María, finalmente se durmió profundamente pensando en su abuelo, seguramente se había ido donde sus amigos y por temor a la tormenta se había quedado fuera de la casa.

Llegó un nuevo día y el abuelo no apareció. La muchacha, al notar su ausencia, decidió visitar a los amigos del viejo, desayunó rápidamente y se fue a buscarlo sorteando los charcos en la calle. Fue de casa en casa preguntando a todos los amigos por el abuelo, ellos declaraban que no lo habían visto desde el día anterior. Se le ocurrió buscar ayuda de la Policía y de sus amistades y se inició así la búsqueda de don Filiberto, así se llamaba el señor, con resultados negativos. Desconsolada, Rosa María fue presa de una profunda tristeza que la llevó a guardar cama.

Seis meses había transcurrido desde la desaparición de don Filiberto, su nieta se había casado y todo volvió a la normalidad.

-El calor está insoportable. José Luis, el esposo de Rosa María, se levantó, abrió la puerta de la casa y decidió caminar sobre la arena en la orilla del mar. La luna se reflejaba espectacularmente sobre las aguas, fue entonces que se encontró con un joven que le dijo: -Buenas noches, señor, qué hermosa se ve la luna, parece que saliera del mar.

-Así es -respondió José Luis- eso mismo estaba pensando. Salí a dar una vuelta, el calor está sofocante.

El muchacho sonrió.

-Es verdad, la tierra se convierte en un infierno después de esas terribles tormentas, y como llovió bastante hoy, esos son los resultados, ¿sabe? Cuando mi madre murió se desató una tormenta pavorosa, desde entonces le tengo miedo al fuerte viento y al agua que cae del cielo. Antes de morir mi mamá me dijo que volvería por mí una noche de tormenta.

José Luis le dijo que no se preocupara porque la gente que está a punto de expirar a veces dice cosas que preocupan. Los dos siguieron caminando hablando de las cosas de la vida, al cabo de una media hora se dieron un apretón de manos y se despidieron.

Rosa María amaneció radiante tarareando una canción, su esposo esperaba ansioso que le sirviera el desayuno. Ella, con una agradable sonrisa, sirvió el desayuno y dos tazas de aromático café.

-Anoche -dijo José Luis- conocí a un joven muy inteligente, hablamos de todo y me llamó la atención algo que me dijo sobre su madre muerta.

Intrigada, Rosa María preguntó- ¿Qué te dijo? ¿Algo desagradable?

-Así es. Dijo que la mamá antes de entregarse a Dios le advirtió que en una noche de tormenta regresaría del más allá para llevárselo.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de la muchacha, le parecía ver la difunta recorriendo las calles del puerto en busca de su hijo.

-Eso es espantoso, dijo.

Una tarde, cuando José Luis regresó de su trabajo recibió una gran sorpresa, su esposa se lanzó en sus brazos y lo besó con pasión.

-¿Sabes una cosa, José Luis? ¡Estoy embarazada!

El joven gritó de alegría, levantó a su esposa del suelo y la besó muchas veces, ambos se emocionaron al saber que serían padres, lo que vendría a unir más sus vidas.

José Luis siempre salía a caminar sobre la arena de la playa, luego regresaba a su casa, decía sus oraciones y se entregaba en los brazos de Morfeo.

Sabiendo que su esposa estaba embarazada los paseos los hacía cortos, no dejaba su vieja costumbre de recorrer la playa. Una tarde, mientras daba su paseo, encontró al joven: Hola, caramba qué gusto verte muchacho, te habías perdido.

-Así es don José Luis, ¿cómo va todo?

José Luis lo abrazó y le dijo: Voy hacer papá, ¿qué te parece?

El muchacho lo felicitó con entusiasmo y le dijo: Sabe, don José Luis, su esposa va a tener una niña y le va a poner por nombre Perla. Sí, así se llamará Perla.

Los dos se rieron, al despedirse José Luis le dijo al joven: -Me gusta Perla, es bonito nombre para una niña.

Una noche, cuando Rosa María revisaba un viejo álbum de fotografías junto con su esposo, él se alegró y le dijo: -¡Hey! ¿Qué hace este muchacho aquí? Es el amigo de la playa, el que me dijo que vas a tener una niña y que le pusiéramos Perla.

Rosa María palideció y tomando la fotografía le dijo: Éste es mi abuelo cuando tenía 22 años. ¡Dios mío! No puede ser. Con razón él siempre decía que un día la mamá vendría para llevárselo y así fue.

Aquella noche se dieron cuenta de que el abuelo se había ido a las profundidades del mar porque la mamá se lo había llevado.

Rosa María dio a luz una hermosa niña a la que bautizaron con el nombre de Perla, cumpliendo así con los deseos del abuelo. Al salir de la iglesia, José Luis manifestó: Me parece increíble que yo haya hablado con un fantasma. Aún tengo la esperanza de verlo algún día caminando por la playa.

Tomado de: LaPrensaHN.com

Las infalibles leyes de Murphy

Descripción
El día que uno decide salir con paraguas (y cargarlo de acá para allá con lo molesto que suele ser su formato), no llueve. Cuando por fin cedemos ante la evidencia de que nuestro auto necesita un lavado, llueve (y siempre en el lapso de las 12 horas posteriores al momento de retirarlo del lavadero). En el momento en que uno se anima a cambiar de carril en una autopista (después de pensarlo un rato, cansado de ir a paso de tortuga), el nuevo carril -antes tan veloz- se pone lento. En nuestro mundo hay muchas leyes que no se aplican, pero las de Murphy funcionan invariablemente.

Lo que llamamos "ley de Murphy" (en honor a quien se atribuyen las primeras sentencias, el ingeniero Edward Murphy) es una variedad de formulaciones que postulan resultados negativos en circunstancias determinadas. Su espíritu de fondo es si algo puede salir mal, saldrá mal. Y, aunque suene ridículo, ha servido muy bien para describir gran parte de las sensaciones que cotidianamente vivimos, de ahí su éxito.

Por ejemplo:

"Si tienes papel, no tendrás bolígrafo, si tienes bolígrafo, no tendrás papel; y si tienes papel y bolígrafo, no necesitarás escribir nada."

"Cuando pares de buscar algo, lo encontrarás."

"Cualquier solución entraña nuevos problemas."

A estas leyes, se fueron agregando las de otros autores:

"Cuando las personas gozan de libertad para actuar a su antojo, habitualmente imitan a los demás."
Ley de Hoffer

"Nada es nunca tan malo que no pueda empeorar más."
Ley de Gatusso

"Cuando le parezca que las cosas van mejor, es que se le ha pasado algo por alto."
Ley de Chisholm

"Ningún problema verdadero tiene solución."
Ley de Smith

"Si unos zapatos son cómodos, son feos."
Ley de Mr. Gold

Hay quienes introdujeron también modificaciones o propusieron ampliaciones y respuestas a leyes previas, como:

"En cada problema pequeño hay un problema grande que lucha por salir."
Ley inversa de Schainker a la Ley de Hoare sobre los grandes problemas

"Si te gusta, no habrá ninguna a tu medida."
Primera ley de Hadley sobre la compra de ropa

"Si te gusta y tienen tu medida, no te quedará bien."
Segunda ley de Hadley sobre la compra de ropa

"Si te gusta, tienen tu medida y te queda bien, será demasiado caro."
Tercera ley de Hadley sobre la compra de ropa

O sentencias absolutas:

"El papel adhesivo se adhiere a sí mismo mejor que a cualquier otra cosa."
Filosofía de Murphy

"Tu invitado es siempre alérgico a aquellos ingredientes que más te ha costado encontrar."
Cuarta ley sobre la confusión en la cocina

"Una corbata limpia atrae la sopa."
La ley de las corbatas

Hasta la próxima,

Editorial LibrosEnRed.com

La figura de Alfonsín - democracias y dictaduras latinoamericanas

Descripción
La literatura no puede reducirse a un mero reflejo de la realidad. Pero tampoco podemos negar que la realidad influye en la literatura. Aquí un ejemplo, entre tantos, que resulta particularmente ilustrativo: desde las primeras décadas del siglo XX y a lo largo de las que siguieron, se escribieron y publicaron decenas de novelas de dictadores. La temática, que llegó a convertirse en un subgénero de la narrativa, se inspiraba en casos muy concretos: las dictaduras de América Latina.

Tirano Banderas, del español Valle-Inclán; La fiesta del chivo, del peruano Mario Vargas Llosa; El señor Presidente, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias; El otoño del patriarca, del colombiano Gabriel García Márquez; El recurso del método, del cubano Alejo Carpentier y Yo, el supremo, del paraguayo Augusto Roa Bastos, son las obras más emblemáticas. Como se ve, representan a gran parte de las naciones hispanoamericanas.

Estas novelas denuncian los mecanismos de poder y los dobles discursos de las tiranías modernas. Pero aparte de debatir qué obra fue mejor, podemos pensar sobre la realidad en la que estas novelas se inspiraron: las dictaduras latinoamericanas.

El 31 de marzo pasado murió Raúl Alfonsín, el primer presidente a lo largo de seis décadas en lograr traspasar el mando a otro presidente argentino, elegido por el voto popular. En vida no fue tan reconocido como a la hora de su funeral: en estos días, muchos lo han caracterizado como un héroe por haber logrado mantener la democracia y por haber impulsado -en una disposición sin precedentes- el juicio civil a los militares que habían participado de la última dictadura.

Lo que nos interesa, entonces, en relación con este hecho reciente, es conversar acerca de las experiencias que ustedes, los lectores, han tenido de los distintos gobiernos militares que tal vez vivieron o de los que se se enteraron por anécdotas familiares o lecturas. Y qué experiencias de democracia, también.

Concretamente, ¿qué próceres reconocen ustedes en sus países? ¿Qué gobernantes no merecen su evaluación positiva? ¿Qué experiencias conservan, eventualmente, de las dictaduras pasadas (con esto nos referimos a gobiernos que no llegaron al poder por elecciones, a tomas ilegales del poder)? ¿Qué juicios les merecen?

Editorial LibrosEnRed.com

La visita de doña Carmen


Descripción
Hay historias sobrenaturales que a veces se comentan en las ciudades sin ningún interés; mientras que en los pueblos nuestra tradición oral las convierte no sólo en leyendas inolvidables, sino que en consejos permanentes para los jóvenes. Julio César era uno de esos jóvenes que por las malas compañías cambian con su familia, especialmente con sus madres; era altanero y exigente con doña Carmen, que así se llamaba la mamá. En poco tiempo Julio César se puso en contacto con las drogas y el alcohol; por las noches se reunía con un grupo de amigos en la colonia adonde vivía, aprovechando los rincones para consumir marihuana.

Los vecinos salían a reprenderlos por el fuerte olor de la marihuana consumida en carrucos. Los muchachos cambiaban de lugar constantemente para evitar que la Policía los capturara. Al siguiente día los vecinos encontraban botellas vacías de ron, guaro y cervezas. Ante las quejas de los vecinos, doña Carmen decidió trasladarse con su hijo al pequeño pueblo de San Lucas, El Paraíso, a pesar de las protestas y amenazas del joven.

Mire mamá estoy aquí, contra mi voluntad y usted lo sabe; al final usted es la que se va a quedar porque yo me regresaré a Tegucigalpa.
Hijo mío, hay que darle gracias a Dios porque te sacó de ese infierno. Infierno es éste, aquí la gente no sale de su casa, apenas tengo amigos; definitivamente me voy a ir.

Has lo que quieras hijo mío, aquí me quedo, es mi pueblo, aquí hay paz, prefiero no saber ni ver lo que andas haciendo; pero ese mundo donde vas a regresar se encargará de castigarte. Ningún alcohólico y muchos menos un drogadicto pueden ser felices, la verdadera felicidad está en la fe que se le tiene a Dios.

Una semana más tarde Julio César tomó sus cosas personales y dejó sola a su mamá en la aldea, ni siquiera se despidió de ella. El regreso fue festejado por sus amigotes, lo recibieron con alegría, drogas, mujeres y alcohol.

Púchica loco, pensamos que te ibas a convertir en siembrapapas ¡ja,ja,ja,ja..!
No frieguen ustedes, ésta es mi vida, no la del campo....Esta marihuana que consiguieron sí es de la buena.
¡Punto rojo papa!

¿Qué hace un drogadicto para mantener sus vicios?
¿Trabajar?....nada de eso, la mayor parte de jóvenes metidos en las drogas abusan de sus padres exigiéndoles dinero y finalmente se convierten en ladrones, asaltantes, en enemigos de la sociedad. Julio César se transformó en dirigente de una banda de resentidos sociales y drogadictos.

Unos quince jóvenes entre hombres y mujeres formaron aquella banda que fue conocida como “ Los Ligeros”. Asaltaban en las calles, en los puentes y hasta en las iglesias; posteriormente se dedicaron al asalto de casas y su fama fue corriendo por la ciudad.

El delincuente no sabe en qué momento será atrapado o sufrirá las consecuencias de su maldad; o como dice un refrán popular: “A cada chancho le llega su día”. Una tarde la Policía llevó a cabo una redada sorpresiva y varios miembros de Los Ligeros fueron atrapados, entre ellos su jefe, Julio César.

El muchacho para dar un ejemplo de valentía a sus compinches se lanzó sobre uno de los policías con tan malas suerte que un policía le disparó en el tórax. Poco después la ambulancia llegó por el herido y lo trasladó al hospital.

Hay cosas misteriosas en este mundo y una de ellas es el corazón de una madre. Doña Carmen estaba lavando ropa cuando en el instante que su hijo fue herido de bala sintió un dolor en el pecho, entró en su casa y se acostó mientras le pasaba el dolor. Una vecina que la vio caminando con dificultad avisó a otras de que algo le pasaba a la señora. En poco tiempo la casa estaba llena de mujeres y hombres que asistían a la señora enferma.

Entre tanto, Julio César se debatía entre la vida y la muerte en el hospital; los médicos tenían sus reservas con él. Una noche Julio César sintió que le levantaban la cabeza y le daban de beber agua, al abrir los ojos se llevó la gran sorpresa, era doña Carmen.

Mamá....¿quién......quién le avisó? No hables, hijo, y termina de tomarte esta vasito con agua. Mañana vas a estar bien, te vas a alejar de esa vida que has llevado, tendrás una buena esposa y andarás en los caminos de Dios.

Al siguiente día los médicos quedaron sorprendidos de la pronta recuperación del paciente, dos días más tarde fue llevado a la cárcel y una semana después milagrosamente recobró su libertad; lo primero que hizo fue viajar a la aldea adonde le informaron que su madre había muerto y que la familia se había encargado de enterrarla en el cementerio de la localidad. El día que visitó a su hijo en el hospital tenía un día de haber muerto. Julio César estuvo llorando casi quince días y de rodillas le pidió a Dios que transformara su vida.

Años después se casó con una buena mujer con quien procreó dos hijos. Pero lo más impresionante para quienes lo conocieron como drogadicto fue verlo fundar una iglesia: se había convertido en pastor de la iglesia evangélica. Aquella experiencia sobrenatural y su sincero arrepentimiento lo convirtieron en un hombre de bien.

Esta historia quizás sirva de ejemplo para aquellos que piensen que todo está perdido. Siempre hay una esperanza porque sólo Dios conoce el corazón de las personas.

Tomado de: LaPrensaHN.com

Pidió que lo enterraran en el cementerio


Descripción
Juana García de Santos se encontraba de compras en una conocida tienda de la capital.

Llegó a la caja para pagar las cosas que llevaba en una carretilla y de repente dijo: “No se quién sos, pero no me asustaste”.

Siguió sintiendo la presión de las manos y al darse vuelta para ver de quién se trataba casi se desmaya porque no había ninguna persona detrás.

La cajera le preguntó: “Le sucede algo señora? -No... no es nada, sólo fue algo pasajero, respondió.

Doña Juana sintió que el corazón se le hacía pequeño cuando salió de la tienda.

Buscó un taxi y lo encontró en una esquina, se subió y le dio la dirección al chofer para regresar a casa, sólo ella iba de pasajera.

Poco después el motorista la dejaba justo en la entrada de la vivienda, recibió su paga y siguió conduciendo su taxi hasta perderse en la avenida.

La señora colocaba un mantel nuevo sobre la mesa del comedor cuando tocaron a la puerta:

“Un momento, ya le atiendo”.
Al abrir la puerta se dio cuenta de que era el taxista que la había llevado a su casa. Le preguntó: ¿Qué se le ofrece, señor? El motorista, con buenos modales, le dijo: “Nada señora, solamente vine a dejarle el paraguas del señor que se bajó con usted”.

Tomando el paraguas dio las gracias al taxista y se apoyó en la mesa del comedor para no caerse. La cabeza le daba vueltas y el temor comenzó a invadirla.

Primero había sentido que dos manos se apoyaron sobre sus hombros y luego un pasajero que jamás vio.

Cuando se recuperó del susto sacó unas pastillas del botiquín, se tomó dos contra el dolor de cabeza, se cambió de ropa y agarrando una cartera encaminó sus pasos a la puerta principal.

Fue entonces cuando reparó en algo: el paraguas ya no estaba ahí.

El cuerpo le tembló de pies a cabeza, apresuró el paso y se dirigió a la iglesia catedral, faltaban 10 minutos para las cinco de la tarde, hora en que se oficiaba una misa.

Al llegar a la catedral cayó de rodillas y dijo una oración breve, luego caminó hasta el altar mayor para apreciar mejor el oficio religioso.

Ella era muy conocida por los sacerdotes y demás personal de la iglesia, desde pequeña su mamá la había encomendado a Dios y desde entonces era una católica entregada a su religión.

No podía explicarse las cosas sobrenaturales que le habían sucedido ese día, pensó que hablando con el sacerdote podría encontrar una explicación.

Esperaría a que finalizara la misa para comentarle al párroco de sus temores y la forma de encontrar protección.

Faltando cinco minutos para las seis finalizó la misa y doña Juana se fue directo a la sacristía para hablar con el sacerdote.

“Y eso es lo que me ha sucedido en un solo día padre. No sé qué pensar, hay algo invisible que me persigue”.

El sacerdote la miró con interés, después de un profundo silencio le dijo: “Hay cosas que no podemos entender hija, me llama la atención que tú has sido una excelente persona, que jamás te has visto involucrada en ningún problema.

¿Dices que el taxista vio a quien supuestamente te acompañaba y que el paraguas desapareció? Trataremos de buscar una solución a este extraño suceso, te recomiendo oración permanente. Llevarás este bote con agua bendita para bendecir tu casa, ya veremos más adelante”.

Regresó juanita a su hogar apretando instintivamente entre sus manos el bote que contenía agua bendita, al abrir la puerta hizo la señal de la cruz y arrojó un poco de agua diciendo una oración al Altísimo.

Como se lo había sugerido el sacerdote, la asustada señora siguió orando intensamente hasta que llegó la hora de acostarse.

Arregló su cama, colocó un vaso con agua en una mesita y dejó abierta la Biblia en el Salmo 23; de nuevo elevó una oración y se acostó.

Aproximadamente a la una de la mañana doña Juanita se despertó al escuchar un fuerte ruido en la cocina, parecía que había alguien dándole vuelta a todo.

Se levantó y sigilosamente, con un foco de mano que mantenía listo, caminó despacio hacia la cocina y vio que ahí brillaba una intensa luz de color verde.

Las piernas comenzaron a temblarle. La aterrada mujer sintió que la cabeza le pesaba y agarrando fuerzas de flaqueza tomó el agua bendita y al momento de arrojar un poco en la cocina dijo en voz alta: “En el nombre de Dios ya no me atormentes. ¿Quién eres? ¿Qué quieres?”.

Nadie le contestó, pero del techo cayó un papel donde Juanita pudo leer: “En vida me llamé Ceferino Fuentes, me enterraron en medio de esta cocina, quiero descansar en el cementerio.

Escarba debajo del fogón y encontrarás un baúl con muchas joyas, debes pagar para que saquen mis huesos y los lleven al cementerio, también debes mandarme a oficiar siete misas. Gracias”.

Doña Juana siguió las instrucciones del muerto, parte del dinero lo donó a la iglesia, compró otra casa y vendió la vieja.

Sus dos hijos que habían estado ausentes por largo tiempo regresaron a su lado.

Los muchachos quedaron asombrados cuando la señora les contó aquella macabra historia que se había desarrollado en poco tiempo.

Todos los domingos doña Juana y sus hijos iban a coronar la tumba de su benefactor al que aunque jamás conocieron, le agradecían de esa forma el tesoro que les había dejado para vivir felices el resto de sus días.

Tomado de: LaPrensaHN.com

Día de la mujer - heroínas de la literatura

Descripción

En ocasión del Día de la mujer (cuya utilidad y sentido también podríamos debatir), celebrado el pasado 8 de marzo, se nos ocurrió pensar en los personajes literarios femeninos más logrados.

Sin duda, la Maga -la musa de la novela más famosa de Cortázar, Rayuela- es uno de los inolvidables:

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts; a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo del dentífrico.

Otro personaje digno de citar es Natalia, más conocida como Colometa (según la llamaba su marido, el Quimet), la protagonista de La Plaza del Diamante, la novela de posguerra de la catalana Mercé Rodoreda, que cuenta una historia de dificultades casi inverosímiles de tan duras, y todo desde una percepción peculiarísima que de algún modo anticipa el realismo mágico: "Y me miró como uno que se estuviese ahogando entre la gente, entre las flores, entre tantas tiendas" o:

Entonces fue cuando eché a correr y él corría detrás de mí, no se asuste… ¿no ve que no puede ir sola por las calles, que me la robarían?... y me cogió del brazo y me paró, ¿no ve que me la robarían, Colometa? Y mi madre muerta y yo parada como una tonta y la cinta de goma en la cintura apretando, apretando como si estuviese atada en una ramita de esparraguera con un alambre.

Entre los personajes femeninos de la literatura juvenil, las primeras heroínas que permanecen en el recuerdo intactas y brillantes son seguramente, las cuatro hermanas de Mujercitas (Meg, Jo, Beth y Amy). Y, por supuesto, también a la entrañable Anne, la de Tejados verdes, la pequeña huérfana (pelirroja y desbordantemente imaginativa) de la Isla del Príncipe Eduardo (Canadá)

Yendo hacia los clásicos, imposible olvidar la sobria y trágica figura de Yocasta (de Edipo Rey), que se mata ante la evidencia de la verdad: ha colaborado con el cumplimiento de la terrible profecía que anticipaba que se casaría con quien no sólo era el asesino de su esposo, sino también su hijo.

En Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós enfrentó dos mujeres bien diferentes, pero igualmente memorables, en el anhelo del amor del mismo hombre. Por un lado, la apasionada, rústica, pobrísima (y fértil) Fortunata: "(...) una mujer bonita, joven, alta... Parecía al acecho". Y, por el otro, la delicada, de buenos modales, "con más gracia que belleza", y estéril, Jacinta.

Entre las heroínas con sentido del humor, se destaca Bridget Jones, la editora entrada en kilos, treintiañera, soltera con apuro, protagonista de más de una situación embarazosa, que redacta en su diario íntimo (el libro se llama precisamente El diario de Bridget Jones) sus desventuras en el amor, encabezadas siempre por la cantidad de cigarrillos, alcohol y calorías consumidas, que Bridget no ha logrado moderar a lo largo de ese día.

También está la mejor detective de todos los tiempos, pionera en un mundo de hombres: la adorable Miss Marple (de Agatha Christie). Y entre los personajes trazados más recientemente, uno de los mejores es la compleja Briony, una preadolescente exaltada, anhelante de emociones y de deseos de protagonizar por fin el mundo de los adultos, para lo cual será capaz de tomar una decisión en particular que torcerá el destino de todo su entorno y que procurará expiar penosamente a lo largo de toda su vida (por eso el título de la obra: Expiación, de Ian McEwan).

Los superhéroes van por más

Descripción
Batman, el increíble Hulk, Superman, Linterna verde, Hombre de hierro... son varios los héroes que, desde principios del siglo pasado y a partir de páginas de cómics, han ido sumándose a los personajes de ficción conocidos masivamente.

Con el correr del tiempo, los superhéroes ocuparon nuevos espacios. Pasaron del papel a las artes plásticas; al cine (donde se tiende a mostrar nuevos aspectos de su personalidad: su pasado, sus conflictos, sus matices); a la televisión, y, ahora también, al género del musical: Spiderman o "el hombre araña" se convertirá en la nueva obra de Broadway y nada menos que U2 (con Bono y The Edge) harán la letra y música del espectáculo.

Cerca del final de Kill Bill 2 (la parte explicativa de las dos entregas sangrientas de Quentin Tarantino), David Carradine reflexiona sobre la naturaleza de los héroes, casta de la que de alguna manera -y junto con otros asesinos- se siente parte.

Dice más o menos estas palabras: "Lo común en una historia de mitología es que por un lado está el superhéroe y por el otro está su alter ego. Batman en verdad es Bruce Wayne, Spiderman es en realidad Peter Parker. Cuando ese personaje se despierta por la mañana, es Peter Parker. Tiene que ponerse un traje para convertirse en Spiderman. Y es en esa característica en la que Superman no tiene semejante. Superman no se convirtió en Superman, nació siendo Superman. Cuando se levanta por la mañana, es Superman. Su alter ego es Clark Kent. Ese traje, con la "S" en rojo, esa era la colcha con la cual estaba envuelto de bebé cuando los Kent lo encontraron. Esa es su ropa. Lo que usa Kent, las gafas, el traje de negocios, ese es el disfraz. Ese es el traje que utiliza Superman para mezclarse entre nosotros. Clark Kent es como Superman nos ve a nosotros. ¿Y cuáles son las características de Clark Kent? Es débil, inseguro... es un cobarde. Clark Kent es la crítica que hace Superman sobre toda la raza humana."

Y con ellas, eleva a Uma Turman al nivel de una "superkiller", por más de que trate de pasar por una persona normal. Ella es como Superman: lo primero para ella es ser extraordinaria, distinta a los demás, y lo segundo (y artificial) es tratar de ser común y corriente. Así, Quentin Tarantino da sus preferencias, que son las mismas que las del comediante Jerry Seinfeld en su serie: el superhéroe elegido es Superman.

Sin embargo, las películas más complejas y exitosas las protagoniza Batman, presentado muchas veces como un individuo atormentado. Y entre los más críticos de la sociedad, los más progresistas, están sin duda Speedy y Flecha verde, cuyas aventuras se relacionan con los derechos civiles y la defensa de los oprimidos.

Es que los superhéroes parecen todos salidos de la misma fórmula, pero hay diferencias a veces significativas, que dependen de la época en la que fueron creados (Capitán América, el "supersoldado" contra los nazis y luego contra los comunistas, sólo podría haber surgido en Estados Unidos, en los 40), de los temas y valores sociales imperantes en cada contexto y hasta de la competencia entre casas editoras de historietas.

Para ahondar en la reflexión sobre estas diferencias, seleccionar los personajes más interesantes o analizar las diversas manifestaciones artísticas en las que los superhéroes reaparecen, los invitamos a ingresar aquí.

Hasta la próxima,

Editorial LibrosEnRed

Blog Widget by LinkWithin

Bienvenid@



En este blog, encontrarás mucho material literario, hondureño e internacional.

Todo lo que aquí se publica, tiene propiedad intelectual, por lo cual nos limitamos nada más a recopilar la información de otros sites ricos en material literario.

Publicamos sin fines de lucro, todo como lectura, cada artículo posee un redireccionamiento.